En el año 1999, la UNESCO proclamó el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía. ¿Qué llevó a la organización a tomar esta decisión? He aquí la respuesta:

“La poesía es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación. La poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la manera en que usamos las palabras y las cosas, y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad. Merced a sus asociaciones y metáforas y a su gramática singular, el lenguaje poético constituye, pues, otra faceta posible del diálogo entre las culturas”.

Según la UNESCO, el Día Mundial de la Poesía tiene como propósitos “promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales de poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura”.

Aunque en la Fundación Cuatrogatos pensamos que los 365 días del año (o los 366 en el caso del 2016, que es bisiesto) bien podrían estar dedicados a la poesía, nos sumamos gozosamente a esta celebración internacional compartiendo tres poemas para niños firmadas por María Cristina Ramos, Carmen Gil y Nelson Simón, importantes figuras de la literatura infantil y juvenil de Argentina, España y Cuba, respectivamente. Acompañamos esta entrada con una imagen, que también es poesía, creada por el destacado ilustrador mexicano Gabriel Pacheco.

Los invitamos a disfrutar de estos versos y a compartirlos con otros lectores.

El gigante
María Cristina Ramos (Argentina)

En mi casa una ventana,
en la ventana un reflejo,
en el reflejo un gigante
en sabanita de espejo.

Tiene las manos pintadas
con un claro resplandor,
tiene su frente lavada
con acuarelas de flor.

Cuando pasa un perro
le ladra finito.
Cuando pasa un gato
le canta bajito.
Si en una tortuga
pasa una princesa,
él suelta un racimo
de luces espesas.

Si el sol encandila
toca un cascabel,
abre un solo ojo,
esconde los pies.
Y junta las nubes
claras del verano,
las guarda en bolsillos,
las tiene en sus manos.

Si es de noche no lo veo
y no sé cómo lo pasa;
tal vez sueña con las cosas
que suceden en mi casa.

En mi casa, una ventana,
en la ventana un reflejo,
en el reflejo un gigante
en sabanita de espejo.

(Del libro La escalera, de María Cristina Ramos. Madrid: Edelvives, 2011)

El sapo verde
Carmen Gil (España)

Ese sapo verde
se esconde y se pierde;
así no lo besa
ninguna princesa.

Porque con un beso
él se hará princeso
o príncipe guapo;
¡y quiere ser sapo!

No quiere reinado,
ni trono dorado,
ni enorme castillo,
ni manto amarillo.

Tampoco lacayos
ni tres mil vasallos.
Quiere ver la luna
desde la laguna.

Una madrugada
lo encantó alguna hada;
y así se ha quedado:
sapo y encantado.

Disfruta de todo:
se mete en el lodo
saltándose, solo,
todo el protocolo.

Y le importa un pito
si no está bonito
cazar un insecto;
¡que nadie es perfecto!

¿Su regio dosel?
No se acuerda de él.
¿Su sábana roja?
Prefiere una hoja.

¿Su yelmo y su escudo?
Le gusta ir desnudo.
¿La princesa Eliana?
Él ama a una rana.

A una rana verde
que salta y se pierde
y mira la luna
desde la laguna.

(Del libro ¡Cuánto cuento!, de Carmen Gil. Alcira, Valencia: Algar Editorial, 2004)

La noche
Nelson Simón (Cuba)

La noche
es un pájaro azul
—azul oscuro—
con el picop de luna
y estrellas en las plumas.

La noche
es un campo de hierba
—luminoso y sereno—
que hace cosquillas en los pies
al sueño.

La noche
es una carpa con miles de agujeros
—hendijas de insomnio—
por los que llueven chorros
de deseos.

La noche
es una hoja que se desprende
—una hoja cansada—
que el tiempo en su chal
eEnvuelve.

La noche
es una espiga de silencio
—silencio de azucenas—
que crece en la garganta
cuando vuela.

La noche
es una caja
—olorosa y transparente—.

La noche es una caja…
La luz…,
la luz, el cerrajero
que abrirla
puede.

(Del libro Maíz desgranado, de Nelson Simón. La Habana: Editorial Gente Nueva, 2003).

Sobre los autores

María Cristina Ramos. Poeta y narradora argentina. Ha publicado obras de ficción para niños y jóvenes como Un sol para tu sombreroDe papel te esperoMaíces de silencioDentro de una palabra (poesía) y Mientras duermen las piedrasDe barrio somos y El Trasluz (ficción). Creó y dirige la editorial Ruedamares.

Carmen Gil. Poeta, narradora y dramaturga española. En su amplia bibliografía dedicado a los lectores infantiles se encuentran títulos como Versos de cuentoPapandujas y zarandajas y El libro de los piratas (poesía); La sonrisa de DanielaLos círculos mágicos y Las aventuras del hada Marcela (narrativa) y ¡Vaya lata de pirata! (teatro).

Nelson Simón. Poeta y narrador cubano. Es autor de libros para niños y jóvenes como En el cofre de un pirataFinas hebras y Del toronjil a la hierba buena (poesía) y Brujas, hechizos y otros disparatesCuentos del buen y mal amor y Marilola, la vaca que canta (narrativa).

 

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